30 de enero de 2008

invierno

Adoro levantarme, levantarme y tan sólo, quedarme en la cama.
En esta fría cama que de alguna manera se las ingenia para estar tibia a tu lado.
Adoro más cuando sigues aún en ella.
Esa fría indiferencia mientras duermes, perdido, soñando en algo que seguramente no me incluye.
Indiferencia que poco tiene que ver con tu oculta naturaleza.
Mi mente recorre entonces cada recoveco del camino de anoche, de esa madrugada,
en la que tu cuerpo y el mío al unisono jugueteaban.
Adoro tu vanidad, esa confianza que, por fin, amenaza a la mía.
Me duele conocerte, conocerte y saber que eres tan como yo.
Saber que entre quererte y no, debo escoger lo segundo.
Entonces despiertas, sonríes plácidamente, pues sabes que yo sigo ahí.
Finjo entonces que tus manos son las que me despiertan, que tengo frío y busco tu calor.
Adoro, lo que más adoro, es encontrarlo.

1 comentario:

chanolete dijo...

eah, ya ves, yo sabía que había algo de calor tras de ese álgido corazón tuyo que tanto presumes.. lo sabía por que eres toda linda y buen pedo.. besitos tongwu